La molestia más frecuente que refieren los deportistas en la planta del pie tras haber realizado la práctica deportiva, sobre todo en aquéllos deportes que requieren un esfuerzo prolongado de la musculatura de la planta del pie, ya sea a nivel profesional como profesional, es la fascitis plantar.

EL CALZADO ADECUADO

Las características que debería cumplir un calzado destinado a la práctica del atletismo. En primer lugar nos ocuparemos de la descripción suela del calzado y cuáles pueden ser los problemas que pueden llevar a los deportistas de esta disciplina al usar las plantillas.

El calzado de elección debería cumplir con las características siguientes:

1. Cámara de aire o de amortiguación: debe ser amplia y ocupar toda la extensión del talón. Su función: amortiguar cada impacto que se produce cuando el pie contacta con el suelo, absorbiendo así la energía que se genera. En el caso de no estar presente, o que no amortigüe adecuadamente, la energía ascenderá hasta tobillo y rodilla pudiendo generar lesiones por sobrecarga. Estos dispositivos deben de ser consistentes y se debe de evitar aquellos que generan demasiado efecto rebote o inestabilidad (tipo muelle), ya que lo único que hará es generar demasiadas transmisiones de fuerzas (principio de acción-reacción).

2. Sujeción con cordones: el zapato debe estar fijado al tobillo con cordones. Es recomendable que los cordones para el calzado deportivo sean ligeramente elásticos. Deben permitir regular el ajustado en el supuesto de que se usen plantillas.

3. Arcoenfranque: la parte anterior de la suela debe tener forma inclinada para favorecer así el movimiento de propulsión del pie. La finalidad principal de todo deportivo es potenciar este movimiento de propulsión.

4. Suela: debe ser flexible y amortiguante al mismo tiempo. De ello depende la absorción de la energía que se genera durante todo el apoyo del pie. Se evitan en la medida de lo posible lesiones por sobrecarga de los metatarsianos y del calcáneo (hueso del talón). El diseño y estructura de la suela debe de ser específico para cada deporte y para cada superficie de entrenamiento o competición.

En resumen: la elección de un zapato que cumpla con estas condiciones en la medida de lo posible facilitará el rendimiento deportivo y evitará la aparición de lesiones por sobrecarga. Se recomienda renovar el calzado deportivo antes de que este haya sufrido una fatiga importante. Con el exceso de cargas (o impactos) la capacidad amortiguadora del calzado va disminuyendo y aumento el riesgo de lesiones. La goma, EVAs y distintos materiales que conforman una zapatilla deportiva también pierden sus características técnicas con el tiempo, es decir, también caducan cuando ha pasado un tiempo importante (dependiendo del modelo y del deporte habría que empezar a valorar este hecho a partir de 1.5 a 2 años). No se deben compartir calzados de ningún tipo ni tampoco pasar de una persona a otra (p.e. hermanos mayores a los más pequeños).