Preguntas frecuentes

1¿Qué es un podólogo?

Es el único profesional sanitario instruido, entrenado y formado, con el objetivo de ocuparse de la salud de los pies de la población. Para ello diagnostica, trata, previene y educa al público acerca de sus afecciones y deformidades.

Las alteraciones comunes incluyen callosidades, enfermedades de las uñas, juanetes ,dedos en garra, espolón de calcáneo, papilomas, neuromas, esguinces, fascitis, pies planos, valgos, cavos, pronados, infecciones, fracturas, problemas asociados a enfermedades como la diabetes etc. Para tratar estas y otras molestias, el podólogo utiliza fármacos, terapia física, realiza cirugía, fija fracturas, confecciona plantillas personalizadas, diseña y asesora sobre el tipo de calzado más adecuado ante una molestia o actividad física o laboral concreta.

Para diagnosticar una enfermedad utiliza Rx, resonancias, TAC, pruebas de laboratorio… En el pie se pueden manifestar enfermedades como artritis, gota, problemas circulatorios, así como otras patologías sistémicas, para las cuales un diagnostico precoz resulta primordial. Cuando el podólogo detecta padecimientos que se salen del ámbito de su especialidad, colabora con otros profesionales sanitarios (angiólogos, diabetólogos, reumatólogos, cirujanos ortopédicos, fisioterapeutas etc.) Esto le convierte en un profesional indispensable en los equipos multidisciplinares de los diferentes ámbitos sanitarios.

2¿Cómo es el pie humano?

El pie humano, se ha descrito como una maravilla de la ingeniería. Está formado por una intrincada composición anatómica de 26 huesos, 33 articulaciones, 107 ligamentos, 19 músculos y tendones, que sostienen y coordinan los huesos en el lugar adecuado, y hacen posible una gran variedad de movimientos. Además, cada pie tiene cerca de 125.000 glándulas sudoríparas, una red de vasos sanguíneos, nervios, y una capa de tejido graso que ayudan en la absorción de los choques y presiones al caminar. Estos componentes trabajan juntos combinando la complejidad mecánica y la fuerza estructural. Cualquier defecto o mal funcionamiento puede ser causa de problemas en otra parte del cuerpo. Anormalidades en otros sistemas del organismo pueden manifestarse y acarrear problemas en los pies.

La complejidad del pie exige al podólogo la adquisición de profundos conocimientos en biología, química, física, anatomía, fisiología, microbiología, farmacología, biomecánica, ortopedia, patología general y específica de la enfermedad, cirugía, y así hasta un total cercano a las tres mil horas lectivas, imprescindibles para obtener la graduación universitaria correspondiente. Diferentes cursos y master en biomecánica, cirugía, pie diabético etc impartidos en universidades españolas y extranjeras, completan la formación postgrado.

3¿Cuándo hay que ir al podólogo?

Se recomienda consultar a un podólogo antes de comenzar una nueva rutina de ejercicio y así poder dar una serie de consejos para prevenir y aliviar las dolencias más habituales que se producen al practicar una actividad física deportiva o de vida cotidiana.

Hay un gran desconocimiento en torno a la salud de los pies. Problemas tan comunes y fáciles de corregir, como el exceso de sudor o el mal olor no se tratan porque se entienden como algo normal y no como un problema de salud para el que existe un tratamiento. Por lo que también se recomienda que se acuda a un especialista.

4Me duele la zona de detrás de los dedos, ¿a qué es debido?
Cualquier dolor en el pie debe de consultarse a un podólogo. Las Metatarsalgias son una de las patologías que frecuentemente se presentan en la consulta del podólogo. La metatarsalgia es algo más que un dolor en la zona del antepié (metatarsianos, articulación Metatarso-falángica, etc.); debería ser considerado como un “síndrome de patología metatarsal” ya que engloba una gran cantidad de cuadros clínicos que tienen alguna característica en común (dolor en el antepié).
5¿Cuál sería el calzado adecuado?

El calzado de elección debería cumplir con las características siguientes: Cámara de aire o de amortiguación, sujeción con cordones, arco enfraque, y suela flexible y amortiguante.

La elección de un zapato que cumpla con estas condiciones en la medida de lo posible facilitará el rendimiento deportivo y evitará la aparición de lesiones por sobrecarga. Se recomienda renovar el calzado deportivo antes de que este haya sufrido una fatiga importante. Con el exceso de cargas (o impactos) la capacidad amortiguadora del calzado va disminuyendo y aumento el riesgo de lesiones. La goma, EVAs y distintos materiales que conforman una zapatilla deportiva también pierden sus características técnicas con el tiempo, es decir, también caducan cuando ha pasado un tiempo importante (dependiendo del modelo y del deporte habría que empezar a valorar este hecho a partir de 1.5 a 2 años). No se deben compartir calzados de ningún tipo ni tampoco pasar de una persona a otra (p.e. hermanos mayores a los más pequeños).

6¿Por qué se deben de usar las plantillas?
Cuando el deportista acude a la consulta del podólogo afirma tres cosas: tiene dolor en el pie, ha tenido que disminuir la intensidad física o directamente la ha anulado porque no puede realizarla debido al dolor, y necesita volver a estar en plenas condiciones para realizar la práctica deportiva. En otras palabras, necesita una solución urgente para poder seguir con su actividad deportiva. Frente a esta situación, la acción del podólogo o podóloga debe centrarse en la exploración de ese pie y del resto del cuerpo para valorar si el problema tiene su origen en el pie y repercute en el resto del cuerpo o viceversa. La mayor parte de los problemas son provocados por un mal reparto de las presiones en el pie, originado por una alteración existente en el pie, que provoca el dolor en zonas concretas de la planta del pie. El dolor altera el apoyo del pie, esto provoca el cambio de apoyo del resto de la extremidad inferior y probablemente el cambio de postura. En consecuencia, todo el cuerpo de verse afectado. ¿Dónde entran las plantillas? En la rectificación del mal apoyo, en base al diagnóstico tras la pertinente exploración. Un elemento que se ha convertido en imprescindible para un diagnóstico más preciso es el estudio de presiones, que permite conocer el reparto de presiones tanto en posición bípeda estática –es decir, de pie sin moverse- como en dinámica en el pie. Se realiza mediante plataforma de presiones y muestra con un alto índice de exactitud como apoya el pie, y lo más importante, permite asociar el punto de dolor con el punto de más presión.