¿Afecta una mala pisada solo al pie?

La pisada o ciclo de la marcha es un movimiento armónico   que hace el cuerpo humano para desplazarse de un lugar a otro con el menor coste energético posible, pero los movimientos que se realizan para caminar hay veces que dejan de ser armónicos, provocan un mayor coste energético y desequilibrios que nos pueden llevar a una mayor posibilidad de lesiones que no tienen por qué localizarse en el pie, sino a lo largo de la cadena cinética del movimiento.

Cuando se tiene una forma de caminar que se desajusta de los parámetros de normalidad aumenta la posibilidad de lesión y como hemos mencionado, no siempre se localizan en el pie. Muchas molestias que se presentan en rodilla, cadera, espalda o a nivel de musculatura en los segmentos implicados en el ciclo de la marcha y a los que no se les encuentra una explicación por una patología en el punto del dolor, puede ser un dolor referido o consecuente de una mala pisada. Por ello si no hay una lesión evidente que haya producido el dolor como una caída o un golpe debemos valorar la forma de caminar y mirar si nuestros pies nos están avisando de que están produciendo sintomatología alejada pero que es consecuencia de un mal apoyo plantar.

¿Desgastas o deformas el calzado?

¿Después de caminata de media distancia o de un día de mucho correr para terminar las tareas sientes sobrecargas en grupos musculares?

¿Tienes dolores de espalda sin lesión evidente?

¿Tu pie empieza a tener pequeñas deformidades?

Tu pie te está avisando de que algo no va bien.

Lo importante es decir que cada persona tiene su particular forma de caminar y que en función de cual sea, ésta será más propensa a un tipo de lesión a corto o largo plazo. Para detectar estas particularidades y evitar lesiones debemos hacernos un estudio de la marcha. Y así poder aplicar las pautas terapéuticas que puedan evitar lesiones. También es importante conocer cómo se comporta nuestro cuerpo, si vamos a someterlo a un cambio de actividad diferente a la normal, no nos referimos sólo si vamos hacer deporte, un cambio en la actividad laboral también puede implicar situaciones lesivas, como pasar de un trabajo sedentario a uno que nos haga permanecer de pie o caminando, puede acelerar la aparición de molestias y dolores.

Conocer nuestro cuerpo, como se comporta y que le podemos pedir es importante así mismo conocer que le puede pasar si cambiamos de actividad y como evitarlo. para ello es importante una revisión podológica.